"Es una buena opción para garantizarse una vejez digna"

El Día
-

El experto en Economía y profesor de UNIR, Fernando Maristany, ofrece las claves del éxito de las hipotecas inversas en España y en el resto de Europa

Fernando Maristany - Foto: UNIR

Los aires bancarios de Estados Unidos y el norte de Europa han llegado a España y a La Rioja animados por los cambios sociales y el aumento de las necesidades y cuidados de la tercer edad. «Recuerdo que hace unos años, mis abuelos consideraban impensable comer hamburguesas y terminaron haciéndolo». Con este símil gastronómico, el experto en Economía y profesor de la Facultad de Empresa y de Comunicación de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Fernando Maristany, explica cómo cada vez es mas corriente que las personas mayores opten por contratar hipotecas inversas. 

«Quienes suelen acudir a las hipotecas inversas son personas ya mayores que tienen una casa que es su principal capital fijo pero no necesitan dinero», recuerda Maristany, «el importe de la hipoteca se puede recibir de una vez o en una serie de plazos y estará sujeto a dos variables: el tamaño y el precio de la vivienda y la edad del propietario ya que cuanto más edad el préstamo es menor».

Una vez que fallece el propietario, la vivienda pasaría a manos de sus herederos pero con las cargas del préstamo bancario, es decir, con la deuda que ha generado el dinero prestado por el banco al anterior propietario a esta momento. «Los herederos tendrán que abonar la parte de la hipoteca que el banco  haya abonado al familiar para poder vender la casa».

El profesor señala que la gran ventaja de este tipo de ventaja es que a las personas mayores «les permite hacer líquido el capital que tienen invertido en una casa y  es que están recibiendo liquidez  por una vivienda de la que pueden disponer hasta que fallecen». Una opción muy atractiva para muchas personas mayores y que, Maristany reconoce que no dejará de aumentar en los próximos años.  «Pensemos que cada vez se tienen menos hijos o bien parejas sin ellos que, por lo tanto, no tendrán herederos y prefieren capitalizar su vivienda y propiedades para garantizarse una vejez digna o bien para disfrutar durante los últimos años de sus vidas».