Desde la huerta de la abuela hasta el Clavijo

Gonzalo Ortega
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Los hermanos Urtasun, Txemi y Álex, han fusionado en el Rioverde Clavijo el fin de sus dilatadas trayectorias profesionales en el baloncesto español con un objetivo marcado: «Disfrutar, ganar y que el Clavijo se quede en Segunda División»

Txemi y Álex Urtasun, en el Palacio de los Deportes, escenario que les verá debutar este domingo. - Foto: Óscar Solorzano.

Como si se tratara de esa película que, conforme comienza su desarrollo, anhelas desesperadamente que la remate un final feliz. Esa que narra la vida de dos hermanos gemelos que, año tras año, labran su futuro en la misma materia por separado, construyendo su vida el uno lejos del otro, pero en la que cada espectador, siempre espera, involuntariamente, que se junten para terminar de endulzar sus experiencias. Lejos de las salas de cine, Rioverde Clavijo ha hecho posible esa película. Dos hermanos, los Urtasun, Álex y Txemi, Txemi y Alex, míticos del baloncesto español, se han juntado en el club logroñés con un objetivo entre ceja y ceja: «Disfrutar, ganar y que el Clavijo se salve».

Una vida que empezó, prácticamente, desde casa. Con un padre y un hermano cuatro años mayor que jugaban al deporte de la canasta, es difícil no terminar dedicándote a ello, o al menos practicándolo. «Jugábamos juntos en la huerta de nuestra abuela en la que teníamos una canasta. Y empezamos a jugar juntos en el Colegio San Cernin hasta los 18 años», cuando Txemi fichó por el Unicaja Málaga y Álex por el Valencia Basket. Una versión peninsular (muy) adaptada de 'Tú a Londres y yo a California'.

Ambos lo recuerdan perfectamente, como si hubiera sido hace semanas. No obstante, es el caso de dos hombres que el próximo 30 de abril cumplirán 40 años, dado que sus comienzos «a los 18» fueron en el 2002. En un ejemplo así, con una carrera profesional avalada por más de 20 años y un sinfín de experiencias, Álex asegura que para estar tantos años, lo más duro conforme pasa el tiempo «es mantener dedicación las 24 horas, los siete días de la semana».«Eso la gente no lo ve, porque no es solo el trabajo en pista, también es el descanso, la alimentación, las rutinas de verano... y es muy exigente», concluye. Txemi coincide con su hermano, y añade que, para él, ha sido estar «alejado de su familia: su mujer, sus hijos y sus padres».

Ahora bien, con una trayectoria profesional tan dilatada, los momentos buenos y de disfrute también abundan, como pueden ser los ascensos con el Girona o haber jugado en el Martín Carpena con Unicaja, o jugar en Tel Aviv o en el Oaka Arena para Txemi o, en el caso de Álex, los años en los que ha compaginado la competición ACBcon competición europea. «Si me tengo que quedar con algo, es con la final four con UCAM Murcia en el Oaka en la que quedamos terceros», destaca. Y ambos están de acuerdo en «lo especial» que es jugar Copas del Rey porque son momentos emocionales «bastante grandes». Algo sabrán dos hermanos que han estado constantemente en contacto, a pesar de la distancia, y que dudan en reconocer que han sido «un pilar el uno para el otro». «Hablábamos todas las semanas dos o tres veces. Hemos sido pilares porque, cuando tienes una carrera deportiva, vives diferentes situaciones que primero pasa uno y luego el otro, o viceversa, y te recuerdan a una que tú tuviste y le aconsejas», dice Alex.

Cerca de casa. Sin embargo, no por haberlo normalizado deja de ser menos sorprendente. Álex admite que escogió el Clavijo porque, junto a su hermano, crearon en septiembre juntos una academia en Pamplona «y teníamos un campus de Navidad, así que yo hasta enero no quería coger ninguna oferta». «El resto de las ofertas las rechacé y una vez llegado el momento, vi que podía ser una buena opción la de compaginar ambos trabajos», añade.

«Al llegar vi un grupo jóven, con hambre y eso es algo que se nota mucho en el día a día para que los ánimos no estén hundidos. Se nota que las derrotas pesan aunque la dinámica sea buena. La losa mental de perder es difícil, aunque, para la situación en la que estamos creo que estamos bien, Jenaro y el cuerpo técnico hacen un sensacional trabajo», remata. Y a su lado, Txemi lo respalda. «Sobre todo es un grupo muy sano. Es una experiencia nueva para muchos en el vestuario. En estos días hemos visto la fórmula y cómo aportar para conseguir la cuarta victoria cuanto antes, porque es muy importante para la dinámica, para el grupo y para que se lo crean los chavales dado que el día a día no es sencillo cuando no te acompañan los resultados. Dándole vueltas, hemos hablado con Álex y Jenaro para  cómo ayudar aparte de lo que ocurra en pista», expresa con sinceridad.

Pero, realmente, ¿cuánto tuvo que ver el fichaje Álex en la llegada de Txemi? La sonrisa del escolta navarro se esboza en una primera intervención jocosa cuando menciona un rotundo «¡TODO. Hasta me he bajado el sueldo!», aunque posteriormente explique cómo fue el proceso.

«Yo se lo comenté a Jenaro porque cuando llegue, él me dijo que estaba buscando otros jugadores. Así fue como le comenté la posibilidad. Realmente Txemi tuvo otras ofertas y hubo que decidir. Ahí ya sí que tuve una conversación más seria con el míster. ''Que sepas que él quiere tomar una decisión'', le dije. De posbiles fichajes que hemos comentado entre Jenaro y yo, así llegó Txemi», detalla.

la «espinita» familiar. «A nivel de padres, hermano, novias, mujeres, hijos, primos, amigos… es especial para ellos y que nos vean juntos para todos quienes han seguido nuestra carrera. Nuestros padres quieren que disfrutemos, que les gusta seguro vernos juntos. También les gustaría que el equipo consiguiera más victorias, así que a ver si les damos esa alegría extra».  Sin importar realmente 'cuál de los dos' ofreció esta declaración, queda claro que estar cerca de su familia ha sido un factor que les ha hecho decantarse por el Clavijo.

Es más, Txemi no duda en aceptar que para él, en su elección, jugar Álex y poder hacerlo cerca de su familia, tuvo «muchísimo peso». «Es una decisión global. Ser de Pamplona permite que nuestra familia pueda estar en todos los partidosque juguemos en Logroño y para ellos tiene que estar siendo muy bonito» expone Alex, quien completa su respuesta al agregar que, como su carrera ha sido tan larga, «siempre han tenido esa espinita de ver si algún año jugábamos juntos». Comentario al que, de nuevo, la penúltima incorporación del Rioverde Clavijo (el conjunto presentó ayer a Marc Peñarroya) pone la puntilla: «De esta experiencia, si algo espero es disfrutarla y ser consciente de lo que estamos viviendo juntos».

Al final, ambos tienen claro cuál es la meta. «A nadie le gusta tener un mal resultado el año que te retiras», subraya Txemi, a la par que acentúa que la salvación de Rioverde Clavijo en LEBOro sería «un bonito colofón». «Estamos aquí para eso: disfrutar, ganar y que el equipo se salve».

Todo empieza por este domingo, cuando Rioverde Clavijo salte al parqué a las 12h para medirse a Leyma Coruña, en el primer partido de los gemelos Urtasun en el Palacio de los Deportes de Logroño.