La Diócesis borra la huella franquista en 20 templos riojanos

R. Muro
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Se trata de inscripciones grabadas o de placas clavadas alusivas, en su mayor parte, a Primo de Rivera

Un vecino apunta al templo de Fuenmayor - Foto: Ingrid

Ha sido, por momentos, un camino tedioso, de numerosos estudios técnicos y decisiones que si bien no han contado con el aplauso de la mayoría, se han impuesto bajo la pauta de la legislación. Los templos de la Comunidad autónoma van cumpliendo con las directrices que marca la Ley de Memoria Democrática. Hasta veinte iglesias de pueblos riojanos han borrado ya las inscripciones o han retirado las placas alusivas al alzamiento nacional contra el Gobierno de la Segunda República que derivó en la Guerra Civil española. Según los datos facilitados por la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, las referencias de estos veinte templos se han ido retirando desde finales del pasado mes de enero y resta tan solo eliminar las inscripciones de las iglesias de Logroño, es decir Santiago El Real, Santa María de Palacio y la Concatedral de La Redonda, teniendo en cuenta que Patrimonio ha optado por mantener las inscripciones en esta última ante una mayor complejidad debido a las dimensiones de las mismas.

De esta forma, siempre en base a los datos facilitados por la propia Diócesis, se han eliminado o retirado referencias franquistas en Calahorra, en la Catedral (grabado muy deteriorado); Ábalos, Alberite (grabado), Almarza (placa), Azofra (placa), Briñas (grabado), Corera (placa), El Redal (grabado muy deteriorado), Fuenmayor (grabado), Galilea (placa y grabado), Sajazarra (grabado), San Asensio (grabado), San Millán de la Cogolla (placa), Sojuela (placa y grabado), Tirgo (grabado), Tricio (placa), Villalba de Rioja (placa) y Zarratón (grabado).

 Con anterioridad a enero de este mismo año ya se había actuado en los templos de Alesanco, Cañas, Clavijo, Murillo de Río Leza y Tudelilla. 

El caso de la iglesia de Santa María de Fuenmayor requiere una mención especial. La Diócesis actuó también con anterioridad a enero si bien, la solución técnica adoptada no ofreció los resultados  esperados. Los técnicos apostaron por una impregnación de masilla sobre la inscripción de 'José Antonio Primo de Rivera', situada en un lateral de la portada del templo, que con la humedad adoptó un color marrón que la hacía mucho más visible que la original. La segunda actuación ha arrojado ya los objetivos previstos.

De esta forma, la Diócesis, siguiendo las directrices de la Memoria Histórica, ha retirado unas siete placas y ha eliminado hasta trece inscripciones en las que fundamentalmente se aludía o bien a 'José Antonio Primo de Rivera' o sencillamente 'Primo de Rivera'.

A finales de enero, el Consejo de Patrimonio de la Comunidad autónoma, en directa coordinación con el área de Patrimonio de la Diócesis, acordó que la técnica más adecuada y menos lesiva para los templos era la aplicación de mortero transpirable a base de cal compatible con el material de soporte, sin realizar picado o tratamiento previo de la fábrica que dañe de forma irreversible la misma.

De esta forma, se han eliminado referencias franquistas en las iglesias de Briñas, catedral de Calahorra, El Redal, Fuenmayor, Galilea, Sajazarra, San Asensio, Sojuela, Tirgo y Zarratón, en algunos casos, más de una por templo. En cualquier caso, todas las actuaciones se han efectuado bajo la supervisión de técnicos.  

Logroño. El caso de Logroño ofrece matices importantes, al menos en lo que a la Concatedral de La Redonda se refiere. A finales del pasado mes de febrero, el Consejo de Patrimonio, se adhirió a la cláusula plasmada en la Ley de Memoria Histórica para casos en los que la eliminación de este tipo de referencias pueda dañar el patrimonio. De hecho, fue la postura propuesta por algunos de los integrantes del propio Consejo valorando incluso que la inscripción de la fachada principal de La Redonda pierde visibilidad con el paso de los años y será el tiempo el que se encargará de borrarla. Así,  la céntrica Concatedral mantendrá su extensa inscripción a merced del deterioro propio de la historia.