60 agentes navarros cubren la falta de guardias en Rioja Baja

Roberto Muro
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Se desplazan de Lodosa, Azagra, San Adrián y Andosilla. La tercera compañía tiene en destino 67 efectivos en el flanco suroriental de la región, cuando deberían ser 150. Salvo Calahorra, el resto de puestos de la zona cierra en horario de tarde

Un agente de la Guardia Civil, durante un control. - Foto: Ingrid

Cuarteles cerrados en horarios de tarde y noche, un déficit de agentes que se agrava con el paso de los meses y, en definitiva, un movimiento de vacantes en el seno de la Guardia Civil que merma los efectivos disponibles en el ámbito de la Comunidad autónoma riojana. Una situación que si bien se solventa a duras penas en las compañías de La Rioja Alta y Media, se muestra con toda su crudeza en la tercera compañía, es decir, la que presta sus servicios en Calahorra y La Rioja Baja en general.

De hecho, hasta sesenta agentes con destino en diferentes municipios de la Comunidad Foral de Navarra patrullan habitualmente por las demarcaciones de La Rioja Baja para cubrir ese déficit de efectivos propios. En concreto, los datos facilitados por Jucil, una de las agrupaciones que trabaja por los interesas del personal adscrito a la Benemérita, indican que entre dos y tres patrullas con destino en Navarra se desplazan desde Lodosa; entre 5 y 6 del puesto de Andosilla; y cerca de 30 desde los acuartelamientos de las localidades de Azagra y San Adrián.

Tras el movimiento de vacantes, que se materializó el pasado 4 de diciembre, La Rioja Baja queda cubierta por 67 guardia civiles con destino en la tercera compañía, cuando «deberían ser 150», detallan desde la secretaría provincial de la asociación Jucil en la Comunidad autónoma. El resto de plazas «se están cubriendo con agentes con destino en Navarra», y así será, al menos, hasta el 4 de marzo del próximo año 2024, según unas previsiones realizadas desde la dirección general en Madrid pero que «en Jucil no nos terminamos de creer», vistos los antecedentes en el déficit de agentes que viene padeciendo la Comunidad autónoma.

Es la herencia que acompaña al instituto armado y que corre año a año por destinos como La Rioja y que cada vez resulta más evidente que «no somos una región atractiva para desarrollar la carrera profesional de la Guardia Civil».

«Desvestir santos». El plan diseñado por el Mando de Operaciones del instituto armado con el objetivo de reforzar la seguridad ciudadana en regiones como Aragón, La Rioja, Castilla-La Mancha y Castilla y León viene motivada por la disminución de agentes provocado por el último movimiento de vacantes dentro del Cuerpo. Una medida que no cuenta con el beneplácito de Jucil, ya que la realidad es que «se viste un santo para desvestir a otro». Es decir, en este caso, se refuerza una zona como La Rioja Baja «a costa de una merma de efectivos en la ribera navarra».

Más aún cuando esos cerca de sesenta guardias civiles de la Comunidad vecina que prestan servicio actualmente en Rioja Baja «tampoco van todos a seguridad ciudadana», matizan desde la agrupación en defensa de los intereses de los agentes. Y es más, «todos los que cambian de región lo hacen con un perfil bajo por órdenes directas de Madrid, incluso casi sin poder salir de los núcleos urbanos», detallan desde Jucil. Así las cosas, cuarteles como el de Alfaro, Alcanadre, Cervera del Río Alhama o Arnedo permanecen cerrados durante las jornadas de tarde y noche.

La dirección de la Guardia Civil no los da por cerrados oficialmente, porque «abren en horario de mañana con una patrulla », pero la realidad en la tercera compañía es que «estos cuarteles están prácticamente cerrados». Dicho de otra forma, una misma solución bajo dos prismas bien diferentes.

Para Jucil se trata de un parche que, desde luego, ni solventa el problema de déficit que arrastra la Guardia Civil en el ámbito de La Rioja ni soluciona la situación de la seguridad ciudadana tras el último movimiento de vacantes. Sin embargo, para la dirección del instituto armado, «se refuerzan los servicios en La Rioja Baja con el propósito de actuar ante hechos delictivos, aumentar la vigilancia en los puntos más sensibles y crear un entorno óptimo de seguridad».