Uno más uno son doce

Mónica Burgos
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José y Ana tienen diez hijos y, como familia numerosa, afrontan las dificultades de su situación gracias a su apoyo incondicional, trabajo en la comunicación de pareja, y «la mentalidad de saber que no tenemos todo solucionado»

José, Ana y sus hijos, a excepción de los tres más mayores que se encuentran en la universidad - Foto: Óscar Solorzano

Decir que tres son multitud carece de sentido cuando hablamos de una familia de doce miembros. Para José y Ana, ni tres, ni cuatro, ni cinco son demasiados, para ellos diez es la cantidad perfecta. «Somos una familia numerosa porque hemos querido» expresa José, a su lado, su mujer Ana asiente con la cabeza y añade sonriente «sabemos que nuestra situación sorprende, pero somos súper normales».

21, 20, 19, 18, dos de 17, 15, 14, 10 y 5, son las edades de sus hijos, tres chicas y siete chicos, de los cuales tres ya estudian fuera de casa en la universidad de Pamplona.

Se casaron con 25 años, una edad temprana que, señalan, fue la clave de su motivación «afrontas las cosas con más ganas, te recuperas antes de todo, es otra etapa». Ganas, sí, pero también junto con más miedos, «la experiencia es un grado, aprendes mucho» expresa Ana, «cuando tienes el cuarto hijo ya has ganado mucha experiencia y te preocupas de lo que te tienes que preocupar».

A la experiencia, se suma el apoyo incondicional entre ellos «la clave es volver a empezar muchas veces, y la comunicación», aunque, reconoce Ana, también han necesitado ayuda, «cuando me quedé embarazada de los gemelos, que eran quinto y sexto, y los demás también eran pequeños, tuvimos una chica interna un par de años hasta que crecieron un poco, y también han estado los abuelos». 

Ana es enfermera, pero dejó de trabajar durante unos años para hacer frente a la crianza de sus hijos. Ahora, trabaja con reducción de jornada, lo que le permite llevar al colegio a los más pequeños, así como recogerlos a tiempo para darles de comer en casa.

Para equilibrar la balanza, José, dice su mujer, «trabaja doce horas al día». Él es arquitecto y economista y, además de prestar servicios de contabilidad en una empresa, también tiene la suya propia «soy pluriempleado y eso me permite recibir un sueldo como si fuera el de dos personas». 

Gasto. «No hay nómina que aguante esto», expresa José. Y es que una pregunta común en estos casos es precisamente esa, ¿Cuánto gasta una familia tan grande?

En España, el coste medio mensual de criar a un hijo asciende a 672 euros, según el informe de El coste de la crianza, publicado por la ONG Save the Children, donde se calculan los gastos mensuales desglosados que suponía tener un hijo y que incluye aspectos como la alimentación, la higiene, ropa, educación y sanidad entre otros.

En esta familia, solo la compra semanal al supermercado ya casi es ese coste «de 400 euros no baja», indica Ana. Una situación que les lleva a tener que recortar gastos en otros aspectos y aprovechar todos los recursos disponibles. «Muchas amigas me dan ropa para los pequeños, por lo que no gasto para ellos en esto, y también hay muchas cosas que compramos de segunda mano».

«En vacaciones nos vamos con nuestra furgoneta a pasar el día a la playa, pero no dormimos fuera porque es mucho gasto y la logística es complicada» añade José. Tampoco suelen salir a comer fuera precisamente por ese mismo  motivo «si vamos a algún lado, nos llevamos comida de casa».

Una situación para la que la clave es, señala José, «hay que vivir con la mentalidad de saber que no lo tenemos todo solucionado, tenerlo todo planificado y saber que vas poco a poco saliendo adelante».

Por su parte, reconoce Ana, «nos casamos con otra mentalidad pero si volviese atrás lo volvería a hacer», y, a pesar de los momentos más difíciles a causa de enfermedades, discusiones, desacuerdos, y momentos delicados, en los que, expresan «somos una balanza el uno para el otro». Y es que, aseguran, «nuestro principio máximo es que nos queremos y que lo importante es que siempre tienes tu casa con tu familia a dónde volver».