Arranca el derribo del edificio anexo a Adoratrices

R. Muro
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La encargada de la demolición trabaja con el objetivo de salvar el inicio del curso del céntrico centro escolar

Vista del edificio anexo a Adoratrices - Foto: Óscar Solorzano

El derribo del edificio anexo al colegio Adoratrices de Logroño arranca este lunes con el compromiso de la empresa encargada de la demolición de concluir en el plazo de dos o tres días. De esta forma, y siempre en base a las previsiones trasladadas por la compañía encargada de la demolición al propio Consistorio, las clases en el céntrico colegio situado en el corazón del paseo de las Cien Tiendas, podrán comenzar, con casi absoluta normalidad, el próximo jueves 7 de septiembre. 

Por su parte, los vecinos de los números 18 y 20 de Calvo Sotelo deberán desalojar sus viviendas durante cuatro horas al días, tal y como les informó el Ayuntamiento a lo largo de la pasada semana. Ahora bien, todos ellos podrán regresar a sus casas por la noche para pernoctar. 

El edificio, ahora propiedad de Global Gemina, se encontraba en  obras para adaptarlo a una residencia de estudiantes que sería gestionada por la firma Micampus, vinculada directamente a la promotora y que gestiona actualmente la residencia de La Ribera. 

El derrumbe del ala interior de este inmueble a finales del pasado mes de julio, y que se cobró la muerte de un trabajador, llevó tanto a los técnicos a adoptar la decisión de demoler igualmente la parte del edificio anexa a Adoratrices, en el número 8 de Juan XXIII.

Así las cosas, poco más de un mes después del pero derrumbe de la década en el ámbito de la Comunidad autónoma, los trabajos de demolición arrancan con el inicio de las clases a la vuelta de la esquina. De hecho, Conrado Escobar cree que lo ajustado de los plazos para acometer el derribo, debido a la inminencia del inicio del curso, viene dado también por la «exigencia» expresa trasladada por el Ayuntamiento de Logroño a la  empresa para que los trabajos de demolición de la parte del edificio con fachada a Juan XXIII se ejecuten en un plazo máximo de tres días, en todo caso, antes de la vuelta del alumnado a las aulas del colegio de Adoratrices con el fin de que la presencia de escombros en el patio del centro educativo no interfiera en el comienzo de las clases. Así lo confirmó a El Día de La Rioja el alcalde, Conrado Escobar, quien añadió que las propias religiosas del colegio le  pidieron personalmente que mediase ante la constructora para que las labores de derribo finalicen antes de la apertura de las aulas. 

escombros. Durante todo el mes de agosto han permanecido los escombros del ala interior del edificio en parte del patio del colegio Adoratrices. Escombros que, según las previsiones municipales, se retirarán también antes de este próximo jueves.