Del mostrador a la encimera

G.B.
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El interés creciente por dar uso residencial o de alojamiento a plantas bajas abre una salida a locales en desuso por la crisis del pequeño comercio

Locales en la calle Luis de Ulloa, donde se proyecta una pensión. - Foto: Óscar Solorzano

Hay muchas zonas comerciales que «están muertas». El triste diagnóstico lo hace un técnico logroñés que ha visado varios proyectos de conversión de bajos comerciales en viviendas y apartamentos turísticos y que confirma que actualmente hay una demanda considerable y creciente para acometer obras de este tipo.

«Hay muchos propietarios de locales que llaman para informarse, porque ven en esta salida una forma de rentabilizar bajos comerciales que llevan años muertos de risa», comenta este profesional, que señala que salvo negocios como las clínicas dentales, ópticas, gimnasios, bazares chinos o locales de hostelería, son pocos los sectores comerciales, como el textil, con la excepción de las grandes franquicias,  con suficiente pujanza ahora mismo como para aventurarse a abrir al público.

Con el cumplimiento de las determinaciones del Plan General Urbano, en el sentido de no solicitar la licencia en una zona que se considere saturada de viviendas, y de los requisitos que establece el Código Técnico de Edificación,  no es complicado poder convertir una planta baja en vivienda o alojamiento a pie de calle.

Este técnico señala que estos espacios que pasan a ser residenciales no requieren una autorización expresa de las comunidades de vecinos, como puede ocurrir en el caso de los pisos turísticos en altura, que comparten acceso por el portal con el resto de vecinos. Estas plantas bajas convertidas en apartamentos tienen acceso propio y directo a la calle, por lo que no necesitan ese visto bueno. 

Eso sí, en algunos casos se han dado reticencias de vecinos que temen que esos alojamientos se utilicen para despedidas de solteros, un recelo infundado, como indica un promotor, dado que suelen ser apartamentos para dos personas.  

Otro profesional del ramo de las obras de reforma confirma que aunque no se puede hablar de una avalancha de peticiones, «comparado con años atrás sí hay más interés». Esa mayor demanda va dirigida, según indica este técnico, a inversores que quieren dar actividad a locales cerrados como apartamentos turísticos y para viviendas de alquiler de larga estancia.