"La droga más dura que existe es el alcohol, que es legal"

Gustavo Basurto
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Riojano de adopción (lleva desde los 11 años en la región), David García de la Cal (Vitoria, 1970) dirige Proyecto Hombre La Rioja, entidad de referencia en la atención y tratamiento de personas con problemas de drogas y otras adicciones

David García de la Cal, en las oficinas de Proyecto Hombre. - Foto: Ingrid

El equipo de 22 profesionales de Proyecto Hombre La Rioja, integrado por psicólogos y trabajadores y educadores sociales, y de cuya entrega vocacional no se cansa de resaltar su director, David García de la Cal, cada día cara a cara a problemas de adicción de personas que se enganchan a la cocaína o el speed, pero cada vez más a jóvenes atrapados por 'drogas legales' y normalizadas como el alcohol, el juego o el acceso prematuro al sexo en internet.  García de la Cal, graduado social y máster en adicciones, repaso la situación en La Rioja.

Proyecto Hombre propone en la 'Declaración de Oviedo', que presentará a Naciones Unidas, incluir la prevención en las políticas contra las drogas. ¿No se hace ahora?
Casi siempre, la ONU, de la que Proyecto Hombre es órgano consultor, ha tratado las adicciones desde el punto de vista de control de la demanda, fronteras y algo de tratamiento, pero no la prevención. Junto con otras entidades internacionales, lo que estamos consiguiendo es introducir la prevención en la ONU. En Oviedo trabajamos en un decálogo sobre unos principios básicos de prevención, que ha sido respaldado por cerca de mil entidades, entre otras el Ayuntamiento de Logroño. 

¿Y en nuestro entorno se hace hincapié en políticas de prevención?
Al igual que con problemas de salud mental, suicidio, bullying, acoso o violencia de género, la prevención es fundamental. Si uno de cada cuatro jóvenes consume cannabis y uno de cada tres de nuestros usuarios viene por problemas de alcohol y hay un porcentaje elevadísimo de adolescentes que se emborracha cada fin de semana, está claro que la prevención que estamos haciendo no es eficaz. Es verdad que desde Proyecto Hombre y a través de la Consejería de Educación hemos conseguido una iniciativa de prevención escolar que si se tomase como un pilar en la educación podría hacer mucho.  

Si la edad de inicio en el alcohol y el cannabis es de unos 16 años, ¿no habría que hacer la prevención en el colegio más que  en el instituto?
Esta iniciativa de prevención la hacemos desde primero de Primaria. No es sobre adicciones, sino que trabajamos con niños pequeñitos en la gestión emocional, en saber decir no...Les damos herramientas para que en el momento en que se tengan que enfrentar a una situación de acoso o de que en su grupo de amigos alguno empieza a fumar, tengan la capacidad de decir que no. Estamos habituados a las charlas sobre alcohol o cannabis con chavales de la ESO y ahí se va tarde.  Y este programa va unido a la intervención familiar, porque detectamos una carencia enorme en padres y madres a la hora de que sepan poner límites a sus hijos. Si sobreprotegemos a los hijos y les damos todo y ellos no se exponen, cuando les toca no saben qué hacer con ciertas situaciones.

¿Esa sobreprotección paterna es generalizada?
En el Equipo de Menores hemos tratado con 119 padres y madres y detectamos que muchas veces tienen carencias para gestionar sus propias emociones, son muy cariñosos con los hijos, les dan todo, les apuntan a mil actividades, pero no son capaces de ponerles límites. Detectamos padres y madres muy permisivos. Cuando a un niño no se le han puesto límites, quizás de mayor piense que todo le pertenece. A veces convertimos a los niños en pequeños tiranos por no hacerles comprender que la vida tiene límites. 

Ustedes apuntaban hace unos días que en el mundo el consumo de droga ha crecido un 23% en una década. ¿En La Rioja se ha dado esa tendencia en similar porcentaje?
Lo que se ve en las encuestas del Plan Nacional sobre Drogas es que, si no hay un incremento, sí se mantienen valores elevadísimos de consumo de alcohol y de cannabis entre los menores. Es muy preocupante el número de adolescentes que se enborrachan el fin de semana y la cantidad de jóvenes que consumen cannabis de forma normalizada. Y no tienen percepción de riesgo, es más, muchos lo buscan; ni tampoco perciben riesgo en consumir cannabis, muchas veces provocado por la legalización, por mensajes que van muy relacionados con los beneficios de esta droga. Evidentemente, la ciencia y la medicina deben investiguen al máximo sobre derivados del cannabis, pero a veces el mensaje que hay detrás es que es bueno y las consecuencias son tremendas: menores con brotes psicóticos.

Da la impresión de que llevamos décadas con problemas de drogadicción, antaño más centrados en la heroína y ahora con otras adicciones. ¿No se ha avanzado nada?
Pensamos en drogas y nos viene a la mente la heroína y la cocaína, que son una realidad, pero no pensamos en alcohol, que es el problema de una tercera parte de los usuarios que vienen a Proyecto Hombre. O en el cannabis, por el que cada vez vienen más; y en el juego, con niños a los que se permite hacer apuestas deportivas. Hay un problema social, porque en nuestra cultura está normalizado el consumo de alcohol entre adultos en todas las fiestas, en celebraciones, en determinadas zonas de ocio, en desgustaciones...Para los niños su fiesta es el fin de semana y normalizan ese consumo de alcohol. Y con el cannabis ocurre lo mismo. Hay máquinas que dispensan CBD, que es un derivado del cannabis, con una planta de marihuana en la propia máquina. ¿Qué diferencia ve un menor entre fumarse un porro de CBD y otro de cannabis? Los menores son víctimas y un porcentaje generará una adicción.

O sea, ¿hay tanta preocupación por las adicciones al cannabis, alcohol y juego como por las tradicionalmente conocidas como drogas duras?
La droga más dura que existe es el alcohol; y lo digo por una experiencia de 12 años viendo a personas y familias destrozadas por consumos importantes de alcohol, exactamente igual que una persona que consume cocaína o heroína. El alcohol destroza muchísimas más vidas que la heroína. Una tercera parte de nuestros usuarios acude por problemas de alcohol, mientras que por heroína estamos en torno al tres o el cinco por ciento. El alcohol trae a tantas personas como la cocaína y el speed juntos. Prácticamente la mitad de quienes vienen a Proyecto Hombre es por una droga legal, el alcohol, y otra casi legal, que es el cannabis.  

¿En qué lugar sitúa a la adicción al juego y las apuestas?
El juego puede ser una de las adicciones que más personas lleva a la muerte, por la situación límite que provoca un endeudamiento tremendo, perderlo todo y no ver salida. Lo normalizamos, se sigue haciendo publicidad en los medios de comunicación sin damos cuenta de las consecuencias de la ludopatía. Muchos niños empiezan a hacer apuestas deportivas con 14 y 15 años. 

¿Un móvil o una tablet con acceso a los portales de juego pueden ser tan peligrosos como un porro?
O más. Estamos constatando que el juego es una de las adicciones que más muertes trae, con personas que acaban optando por el suicidio. 

¿Se nota la decisión del Gobierno de La Rioja de paralizar las licencias para nuevos salones de juego hasta que se regule ese sector?
Nosotros no notamos nada, aunque las medidas que se están tomando con el juego son buenas, pero insuficientes. Está también el problema del uso de los móviles en menores. Hay datos escalofriantes que dicen que el primer contacto con el porno se produce a los ocho años de forma casual o que la edad media de acceso al porno es de 12 años.

¿Se debe prohibir el móvil en los colegios para que los niños sean conscientes de que debe haber límites?
Claro. Dentro de la prevención tenemos un programa para trabajar el uso de las TIC. Queremos hacerlo desde quinto o sexto de primaria, cuando aún no tienen móvil, aunque los colegios a veces consideran que es un poco pronto; nosotros creemos que cuanto antes mejor.

¿Qué edad tienen los chavales más jóvenes que hayan acudido a Proyecto Hombre en busca de ayuda?
La edad media suele ser 16 o 17 años. En consumo de sustancias y THC, el ocho por ciento tiene menos de 15 años. También vienen muchos padres que dicen que sus hijos tienen un problema de adicción al móvil y nosotros consideramos que es más bien un abuso. Son niños de entre 10 y 13 años, que se ponen con ansiedad y agresividad. Por eso, generamos un programa para ellos, pero son casos más vinculados a problemas comportamentales, de videojuegos, redes...

En una región vitivinícola como La Rioja,  ¿resulta complicado hacer campaña contra el alcohol?
Es terrible. Estamos luchando contra algo muy potente. Nosotros podemos hacer una minicampaña e ir a los colegios, pero chocamos con las grandes industrias alcoholeras y el mundo del vino. Todo el mundo ve que cada vez hay gente más joven bebiendo vino, porque se ha hecho una campaña de promoción del consumo, por supuesto no entre menores, pero sí entre los jóvenes. 

¿Y eso se traduce en un mayor consumo que en otras regiones?
La Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España (Estudes) del Ministerio de Sanidad habla de La Rioja como una de las regiones con mayores problemas de consumo de alcohol entre los menores. Eso hay que planteárselo, pero luchamos contra titanes. Y en las redes sociales el alcohol está muy presente, en botellas, en fotos...hay una promoción del consumo de alcohol que no está regulada, como sí se ha hecho en la televisión.

¿Hay también un problema de adicción a las bebidas energéticas?
Con menores me cuesta hablar de adicción, aunque puede haber algún chico o chica que venga con problema de dependencia, pero hablamos más de abuso. Cuando vemos a un niño de 12 o 13 años bebiendo una bebida energética se está tomando tres cafés solos en un vaso.La cantidad de azúcar y de estimulante de cafeína que hay en esas bebidas es tremenda. ¿Qué padre le daría a su hijo de 12 o 13 años tres cafés en un vaso? Para la salud eso es dinamita y mezclado con alcohol confunde al cerebro. Si el alcohol es un depresor que le dice al cerebro que se relaje y a la vez se mete al cuerpo un estimulante que levanta el ánimo, la percepción de embriaguez es muy pequeña. La mezcla de alcohol y estimulante hace que los chicos y chicas beban más alcohol.

¿Qué le parece que el plan del Ministerio de Sanidad para limitar el consumo de tabaco?
Ojalá la política que hay con el tabaco fuera tan tajante con el alcohol o el cannabis.  Que se viese en una botella de una bebida alcohólica una foto de un cáncer de hígado para identificar que el consumo produce riesgo de cáncer lo mismo que el tabaco. Con los vapeadores ocurre que los hay con imágenes infantiles, con forma de Bob Esponja, con niños pequeños que están vapeando, lo que es un aliciente para que en pocos años pasen al tabaco. Las políticas contra el tabaco han sido acertadas y han reducido el consumo y debería hacerse lo mismo con el alcohol, que tiene un poder económico con la que es difícil luchar. 

En 2022, Proyecto Hombre atendió a 1.630 personas, entre usuarios y familias. ¿Cómo fue 2023?
Presentaremos próximamente los datos, pero todo apunta a un incremento de prácticamente todos los programas, aunque puede haber una parte de visión positiva, en el sentido de que las personas acudan antes. Pero el programa de menores está aumentando y ahí es donde tenemos que estar más preocupados. Por otro lado, hay una reducción de nuestros ingresos económicos.

¿Por qué?
La gente piensa que Proyecto Hombre está financiado al cien por cien por el Gobierno, pero la financiación pública no llega al 60 por ciento. El resto sale de aportaciones de personas que acuden, de socios, de actos benéficos...Estamos incrementado programas de atención a colectivos desfavorecidos, como personas sin techo, y por tanto hay más gente haciendo tratamiento y más gasto y los ingresos son menores, por lo que nos vemos en una situación económica complicada. Cada vez tenemos más trabajo, aunque lo que hace especial a Proyecto Hombre es un equipo profesional, bien formado y vocacional. 

¿Preocupa el aumento de las adicciones en mujeres?
La mujer viene con una mochila mayor, con una problemática por el rol que le se le asigna de cuidadora, de asumir la educación de los hijos, del cuidado de sus mayores, carga laboral, tareas domésticas, muchas veces, las que acuden a nosotros con violencia de género.... Todo ello hace que tarde más en acudir a un tratamiento, a veces hasta 15 años. Además, está peor visto que una mujer consuma o beba en un bar. Muchas veces consumen medicación, ansiolíticos, que acaban en adicción.   

¿La cocaína rosa ha calado en los ambientes chic de La Rioja?
Hay algún caso de personas, chavales que la están consumiendo. Son sustancias, como el popper, que están ahí. Son llamativas y muchas veces las más mediáticas, pero para nosotros no son las más problemáticas. La alarma está en las sustancias legales y en la cocaína y el speed, que también están presentes en los menores. 

¿Y el fentanilo?
Nosotros no lo hemos detectado. La alarma viene de Estados Unidos, cuyo sistema sanitario difiere mucho del nuestro, donde el acceso al fentanilo está bastante restringido y regulado, lo cual no quiere decir que en el mercado no haya de todo. Hay consumos muy aislados y a veces derivados de que un pariente cercano los tienen en su tratamiento.

¿Hay un problema relevante de consumo de droga en el ámbito laboral?
Hay datos que indican que el consumo es mayor entre la población que trabaja. Un 76 por ciento de las personas que acuden a nosotros está trabajando. Personas que  tienen consumos importantes, incluso dependencia, y que van todos los días a su trabajo. Y eso puede generar mal ambiente entre los compañeros, absentismo o accidentalidad laboral. Nosotros damos formación a mandos intermedios en empresas para que sepan detectarlo e intervenir.