El emprendimiento joven aumenta a pesar del "miedo" al riesgo

Mónica Burgos
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La cantidad de empresas creadas en La Rioja hasta octubre de este año supera en 13 a las que surgieron durante el 2022 hasta las mismas fechas, y el número de jóvenes emprendedores entre 16 y 19 años sube en un 20%.

El emprendimiento joven aumenta a pesar del "miedo" al riesgo - Foto: Óscar Solorzano

Dar visibilidad a su familia. De esa motivación nace el proyecto emprendedor de Alejandra (Pereira, Colombia, 1991), que llegó a España desde Colombia hace ya 15 años. Como ella, son muchos los que actualmente deciden orientar su trayectoria profesional hacia el emprendimiento. En concreto, de acuerdo con los datos recogidos por el Instituto de Estadística de La Rioja, este 2023 han sido un total de 334 nuevos emprendedores los que ha habido en La Rioja hasta octubre, último mes del que se tienen datos, una cifra que supera en 13 las nuevas empresas creadas si comparamos con el 2022 hasta este periodo de tiempo.

Durante el año pasado se crearon en La Rioja un total de 395 empresas y, hasta el momento, el 2021 sigue coronándose como el año más emprendedor con un total de 431 empresas creadas. Por su parte,  el 2020 quedó, al igual que el resto de sectores, inevitablemente marcado por las consecuencias y los daños colaterales de la pandemia del Coronavirus y se posiciona en último lugar como el año menos emprendedor, con tan solo 351 nuevas empresas creadas.

Aunque los grupos de edad situados entre los 40 y 60 años ocupan el groso del tejido empresarial riojano representando el 60% del total de emprendedores, según datos proporcionados por la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA),  en los últimos años se aprecia una tendencia al alza en el número de jóvenes que deciden emprender. De acuerdo con las estadísticas de ATA, el número de jóvenes emprendedores entre los 16 y 19 años hasta noviembre de 2023 ha subido en un 20% con respecto a la misma fecha de 2022. Lo mismo sucede con el grupo de jóvenes de entre 25 y 29 años, en el que se ha experimentando un crecimiento del 2%.

Alejandra tiene 31 años, estudió administración y finanzas, y también magisterio, y ahora trabaja en un banco, un perfil laboral que dista mucho del familiar, y es que su familia en Colombia es caficultora «de toda la vida», como la propia Alejandra dice. Es en la propia finca de la familia dónde tienen largas hectáreas de café a las que se dedican desde siempre, un negocio familiar que se ha mantenido a flote durante años y años, pero, tal y como expresa Alejandra, la industria cafetalera no atraviesa en la actualidad su mejor momento «ahora se paga muy poco por el café». 

Mantener la calidad del producto y contar con fondos suficientes van de la mano, y la familia de Alejandra lo sabe bien. Para la producción de su café de especialidad cuidan al máximo los procesos, los árboles, la recolección de los árboles en el punto de madurez idóneo... Y eso hay que pagarlo, aunque hacerlo en una industria de máxima competencia con las grandes empresas es cuanto menos sencillo. 

Siendo consciente de esta situación surge 'Café Buenavista', su primer proyecto emprendedor y con el que se une a la tradición familiar, aunque de una manera innovadora. Son ya tres años los que han pasado desde que Alejandra, con tan solo 28 años, decidió dar el paso de adentrarse en el mundo del emprendimiento, años en los que ha podido comprobar que «es muy difícil ser emprendedor en este país».

Entre los principales desafíos que Alejandra se ha encontrado como emprendedora sorprende que no destaca obstáculos económicos, «el crédito ICO del Gobierno y asociaciones como YMCA o la FER me han ayudado mucho y me han abierto la mente a muchos recursos». Sin embargo, los problemas sí suceden en cuestiones aduaneras, y es que ella trabaja con el producto que su padre le envía directamente desde su finca en Colombia, para lo que necesitó obtener la licencia de importadora, «mi padre recolecta el café y me lo envía sin tostar, en verde». Ese grano llega a Marisa Baqué que, aunque su familia es la fundadora de Cafés Baqué, trabaja por cuenta propia en su propia tostadora, BB'S Café.

Pero el desarrollo de este proyecto emprendedor para ella va más allá de cuestiones simplemente transaccionales, «me ha hecho reconectar con mis orígenes y volver a empoderarme como colombiana», y aunque expresa que el emprendimiento «es una opción muy bonita», también señala, «conlleva mucho trabajo». Es esto precisamente lo que obliga a Alejandra a llevar su proyecto «de forma intermitente», y es que todavía mantiene su trabajo en el banco como asesora financiera, lo que le impide dedicar a este proyecto más tiempo del que le gustaría.

Y como su caso hay muchos, y otros tantos que no se atreven a dar el paso, asumir el riesgo y apostar por un posible futuro emprendedor. En este sentido, Rocío Bazán, Responsable de Departamento de Creación de Empresas en la Federación de Empresas de La Rioja (FER), expresa cómo aunque «los jóvenes quieren emprender y les resulta atractivo intentarlo» todavía sigue existiendo miedo a afrontar posibles situaciones de riesgo. Algo en lo que el entorno familiar y la sociedad en su conjunto, según opina Bazán, tiene mucho que ver «vivimos en una sociedad conformista, acomodada, dónde asumir riesgos y fracasar, cometer errores no está bien visto, ¿Qué es fracasar en una persona joven? En realidad no es tan grave, forma parte del aprendizaje», aunque, en lo que a los padres respecta, Bazán expresa «no estamos preparados para que nuestros hijos fracasen».

Son ya tres los años que han pasado desde que Alejandra empezó en el mundo del emprendimiento y en los que ha podido comprobar las dificultades de tomar este camino profesional. Sin embargo, considera que la gente joven tiene «muchas ganas e ilusión por emprender proyectos y luchar por cosas» y ve en el emprendimiento «una opción muy bonita» pero que conlleva «mucho trabajo mental».