Las bajas de salud mental descienden y copan el 2,3% del total

R. Muro
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El INSS sitúa a la región como la segunda con menor incidencia. Es la única en la que descienden los casos en relación a antes de la pandemia. UGT recela de las cifras y considera que son superiores ya que existe cierto tabú y temor a admitirlo

El trabajo incide en la salud mental, según la OMS - Foto: Ingrid

Las bajas laborales por salud mental se duplican en España en los últimos años y ganan peso sobre el total del absentismo por enfermedad o accidente. Es la principal conclusión que se extrae de los últimos datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que dibujan un panorama totalmente negativo dentro del que, sin ofrecer un balance positivo, La Rioja no sale tan mal parada. De hecho, la Comunidad riojana es la única que proyecta un descenso en el número de bajas anuales por trastornos mentales. 

La OMS compara los datos de 2016 con 2023. Así, La Rioja contabilizó 1.683 bajas de carácter laboral por cuadros vinculados a la salud mental en el primer año de referencia, mientras que en 2023 llegaron a 1.425. Es decir, 258 bajas menos. Ahora bien, hay que tener en cuenta que entre los dos ejercicios de referencia a los que alude la Organización Mundial de la Salud se desencadenó una pandemia, con sus respectivas restricciones de movilidad y pérdidas de empleo. En este sentido, los datos de la Seguridad Social relativos al ejercicio 2022 proyectan una línea similar en las bajas de carácter laboral con algo más de 1.600 solo en el ámbito de la Comunidad autónoma. 

Otro de los datos que refleja la Seguridad Social abarca el periodo comprendido entre enero de 2022 y julio de 2023. Diecinueve meses en los que La Rioja contabilizó 2.563 faltas justificadas al puesto de trabajo por cuadros vinculados a la salud mental. De nuevo, la región se coloca entre las comunidades españolas con menor incidencia en bajas laborales por trastornos de la salud mental con un 2,30% sobre el total, tan solo por debajo de Madrid, que no llega ni a un 2%. 

Con todo, las tensiones emocionales se erigen ya como la tercera causa de baja laboral más prolongada en el tiempo y más allá de la necesidad de recuperación del trabajador afectado, surge en este punto, entre otras, una crítica generalizada hacia la prestación del servicio de psicología y psiquiatría del sistema público de Salud. 

Origen de los casos. En cualquier caso, los datos, tal y como sintetiza José Blanco, secretario de Seguridad Laboral de UGT de La Rioja y doctor en Sociología, pueden tomarse como una aproximación pero nunca como una radiografía fiel de la situación actual de la salud mental en el trabajo. Entre otras cuestiones, porque «en estos momentos es imposible conocer si se trata de enfermedades cuyo origen se encuentra en el trabajo o son ajenos a él», más allá de que la baja repercuta en el puesto de empleo. «Es fácilmente medible, pero es algo que aún no se ha hecho», apostilla. A su juicio, uno de los parámetros a valorar reside en el hecho de si el trastorno «empeora o se alivia durante las horas laborales» pero «no se ha medido nunca», insiste, «a pesar de que sería un trabajo no complicado de determinar».

A todo ello se suma que la salud mental se impregna aún de cierto tabú relacionado con un sentimiento de vergüenza e incluso «con el miedo a expresar el problema por parte de un trabajador ante el temor de ser infravalorado en el trabajo». Son, en cualquier caso, episodios que pueden sobrellevarse en silencio y que no se reflejan en los datos de incidencia.

Por otro lado, alrededor de siete mil riojanos demandan cada año servicios médicos relacionados con la salud mental. Y tampoco se conoce con exactitud cuántos de ellos proyectan episodios de estrés, ansiedad, depresión o tensiones emocionales en general debido a su relación laboral. En este sentido, el tercer Plan de Salud Mental de La Rioja, aunque ya estamos en el cuarto, cuantificaba que solo «el 5% de las personas que padecen una enfermedad mental tiene empleo». 

Es decir, un maremagnun de datos que parecen no terminar de definir la realidad de este tipo de patologías. Más aún cuando la Organización Mundial de la Salud define las enfermedades mentales como «los problemas psíquicos y la tensión emocional, las disfunciones asociadas con los síntomas de angustia y los trastornos psíquicos diagnosticables, como la esquizofrenia y la depresión» y sitúa «el trabajo como uno de los ámbitos que en mayor medida afecta la salud física y mental de las personas y, en los momentos actuales, en los que el trabajo ha sufrido y está sufriendo cambios continuos y sustanciales en su organización, esa afectación puede dar lugar a importantes problemas de salud mental».

Al hilo de las afirmación esgrimidas por la OMS, desde la central sindical denuncian que hay muchos casos de trastornos de carácter mental «que no se achacan al periodo laboral», de ahí, la importancia de llegar a determinar el origen de los cuadros diagnosticados por profesionales además de la necesidad de evaluar los riesgos psicosociales del trabajo.

En cualquier caso, y a pesar de que la Comunidad autónoma se encuentra entre las regiones españolas con menor incidencia en absentismo laboral justificado por problemas de trastornos mentales, en palabras del secretario de Seguridad Laboral de UGT, queda mucho por avanzar en una materia que precisa urgencia.