Un filme recoge "la verdad" de Milli Vanilli: "Nos engañaron"

EFE / Javier Herrero
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"Sí, cometimos un error, pero también nos engañaron y caímos en una trampa al firmar un contrato sin abogado, sin representante, sin nadie que nos protegiera" admite Fab Morvan, uno de los componentes del grupo de los años 90

Fab Morvan, quien fuera componente del dúo Milli Vanilli, posa durante una entrevista en Madrid - Foto: EFE / Irene Mancebo

La del dúo Milli Vanilli es una de las grandes historias de la música: tras vender millones de copias y cosechar un Grammy, se destapó que ellos no cantaban sus canciones y fueron condenados al ostracismo absoluto, con funesto final para uno de ellos. Un filme intenta contar ahora su versión de la historia.

"Se trataba de celebrar la música, de celebrar a Rob (Pilatos) y aquel tiempo juntos y también de contar la historia para que se supiera lo que nosotros sentíamos, porque la gente aún piensa que fuimos los que lo organizamos todo", señala a EFE en Madrid el único superviviente de la formación y coproductor de la película que se estrena este jueves, Fab Morvan.

Titulada 'Girl You Know It's True', como el éxito musical del que a finales de los años 90 se llegaron a despachar 7 millones de copias, este artista francés reconoce su parte de responsabilidad en el escándalo, pero matiza unos hechos que contaron con el impulso y connivencia de grandes nombres de la industria que vieron aumentar sus cuentas corrientes.

"Sí, cometimos un error, pero también nos engañaron y caímos en una trampa al firmar un contrato sin abogado, sin representante, sin nadie que nos protegiera. Éramos dos jóvenes y se aprovecharon de nosotros para quitarnos la posibilidad de cantar en un disco", precisa Morvan (París, 1966).

Según su versión de los hechos, se vieron atrapados por un contrato con Frank Farian, compositor y productor de las canciones de Milli Vanilli (amén de creador de los "hits" de Boney M). Fue él quien planteó que ellos fueran la imagen de un tema para el que en principio solo iban a bailar. Entonces llegó el éxito y la rueda no paró.

"Nos sedujo aquel estilo de vida. Rob era adoptado y mis padres se habían divorciado, así que cuando de repente nos llegó todo ese amor de los fans, se volvió adictivo", se excusa Morvan sobre esa etapa en la que resultaron rompedoras no solo sus canciones, también su imagen icónica con rastas y sus coreografías.

Salvo por Michael Jackson, en la música pop americana de aquel entonces no había apenas artistas negros, pues sus canciones se redirigían automáticamente a un tipo de estaciones de radio. "Por alguna razón, al público blanco le encantó Milli Vanilli, quizás porque parecíamos exóticos y nos convertimos en bebés de MTV", recuerda.

Insiste en que, como se ve en la película, no dejaban de sentirse a la vez mortificados por no ser quienes ponían la voz a los temas: "Nuestro sueño era convertirnos en cantantes y autores y nos sentíamos culpables día tras día. Por eso, cuando actuábamos, dábamos todo lo que teníamos", comenta.

Reciclarse como profesor de francés

De su éxito inicial en Alemania saltaron a EE.UU. y al resto del mundo. Incluso emprendieron una gira, siempre en "playback", hasta que en uno de los conciertos la cinta que reproducía la música se estropeó y entró en un bucle, lo que desató los rumores justo cuando luchaban por su libertad para tomar las riendas de su carrera.

"Frank debió escuchar que estábamos grabando un disco con otro sello cuando se fue a Nueva York a declarar que no éramos los que cantábamos. A partir de ese momento ya nadie quería ni tocarnos", rememora Morvan sobre el proceso de ostracismo al que fueron sometidos.

Desaparecieron del mercado las copias de su música y se les retiró el Grammy cosechado unos meses antes. Llegaron a grabar un disco con sus voces bajo el nombre de Rob & Fab, pero sin repercusión alguna, y en 1998, cuando se planteaba su vuelta de nuevo de la mano de Farian, Pilatos fue encontrado muerto por una sobredosis de pastillas y alcohol.

A ese respecto, Morvan asegura que Carmen Pilatos, la hermana de su excompañero, "está feliz con la película porque se cuenta la verdad, aunque haya partes más ficcionadas, porque no deja de ser una película".

"A veces la vida te obliga a ser humilde. Yo comprendí que era el proceso por el que debía pasar", comenta sobre el camino personal que él decidió tomar, el de reciclarse primero como profesor de francés, recuperar su faceta de bailarín y, tras formarse, volver a poner todo su empeño en crear su propia música.

Conviene en que en estos tiempos, con redes sociales llenas de gente que se convierte en una celebridad haciendo precisamente "lipsyncs" y en los que se ve "normal" que artistas salten al escenario "con autotune" y la música pregrabada, "hoy no habría habido el mismo escándalo". "Yo, por mi parte, prefiero llegar a la gente con mi voz, quiero sentir eso", subraya.

"La gente cometemos errores constantemente en privado, el problema fue que nosotros lo hicimos delante de todo el mundo", apunta el artista, que asegura haber hecho las paces con el mundo y con su historia. "Para poder seguir adelante, me he perdonado a mí mismo y también a Frank Farian", subraya.

No hablaba con él desde los años 90, pero indica que el afamado productor, que falleció en enero de este mismo año, estaba al tanto de la película. "Le apasionaba lo que hacía, pero en la ecuación de cumplir su sueño lastimó a algunas personas. Como músico fue un genio; como ser humano, tal vez había trabajo por hacer, pero no me corresponde a mí juzgarlo", apostilla.