"El hallazgo del dinosaurio Villar es como un premio gordo"

Gustavo Basurto
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Pachi Sáez-Benito habla de los restos de dinosaurios que afloran en su pueblo con pasión, la misma que les inculcó a él y a otros alumnos en el colegio el profesor Ángel Gracia. El último hallazgo pone a Igea en el epicentro paleontológico mundial

Pachi Sáez-Benito, en el yacimiento de la Era del Peladillo. - Foto: Alberto Labrador

La dirección honorífica del Centro de Interpretación Paleontológica de La Rioja en Igea es altruista, porque no se cobra por el cargo. Pero la pasión por descubrir y difundir el ingente patrimonio paleontológico riojano compensa los desvelos de este profesor de Educación Física en un instituto, a quien Ángel Gracia, como a otros de sus compañeros en el  colegio de Igea inoculó el cariño y el respeto por un legado de millones de años con el que naturaleza y geología han obsequiado a la comarca, en forma de huellas y de restos fosilizados de huesos de dinosaurios. 

De aquella etapa infantil, con las salidas al campo, las colecciones escolares y del poso que dejó entre los escolares de Igea la fascinación por conocer más acerca de seres gigantescos que habitaron esta zona hace 120 millones de años surgió un museo escolar, germen del actual Centro de Interpretación. 

Puede resultar extraño, pero aquella vocación tan incipiente hacía que los propios alumnos ejerciesen incluso de guías cuando llegaba al museo un autobús de visitantes. Hoy, en torno al centro que preside Pachi Sáez-Benito (Igea, 1971), un grupo de investigadores trata de demostrar la aparición en esta comarca del sureste riojano de una nueva especie de dinosaurio carnívoro, lo que consolidaría a la región como un importante foco de interés paleotológico de ámbito mundial.

Acaba de finalizar la campaña de excavaciones en Igea que lleva a cabo el equipo de investigación denominado grupo Garras,  en honor a uno de los dinosaurios descubiertos allí  ¿Qué toca hacer ahora?

El trabajo del grupo, integrado por más de una veintena de personas y en el que hay varios doctores en paleontología, geólogos, biólogos, aficionados y especialistas en otras disciplinas relacionadas con este campo, algunos de ellos reconocidos entre los mejores de talla europea y mundial, no concluye con la campaña de excavaciones, sino que a lo largo de todo el año hay un trabajo más callado, de restauración, de investigación, de publicaciones y de promoción. Todo ello con los permisos de la Dirección General de Cultura del Gobierno de La Rioja, que apoya también económicamente al sostenimiento del centro y de las investigaciones. Aquí no se va a salto de mata ni de manera improvisada. Hay un proyecto serio para seguir investigando con el horizonte de cinco años por delante. El órgano gestor es el Centro de Interpretación, que mantiene colaboraciones con las universidades de La Rioja, del País Vasco y de Cantabria, pero también con campus extranjeros, desde Australia a Argentina o Estados Unidos. 

El grupo Garras, vinculado al Centro de Interpretación, acaba de confirmar que los huesos fosilizados de un espinosáurido encontrados en el yacimiento Virgen del Villar 2 son los más completos de esta especie de dinosaurio en Europa. Más allá de ostentar ese récord, ¿por qué es tan importante el descubrimiento?

Dentro del material que alberga el centro, tenemos restos fosilizados de cinco dinosaurios carnívoros, todos ellos del grupo de los espinosáuridos. Ahora mismo tenemos un trabajo entregado a una revista científica de primer nivel, basado en el estudio de huesos de nuestro centro, en el que se propone un nuevo género y especie para la ciencia, un nuevo tipo de dinosaurio carnívoro que llevaría el nombre de La Rioja. 

¿Qué pasos se darán a partir de ahora para apuntalar la relevancia del hallazgo?

Dentro de esos cinco dinosaurios que tenemos, no sabemos aún si hay dos especies distintas o no, que es algo que estamos valorando ahora. Al nuevo dinosaurio, al que coloquialmente llamamos Villar, no le hemos puesto todavía nombre científico. Cuando se acabe la restauración del material en el que están ahora los restauradores, dentro de unos meses se empezará con Villar y será a partir de ahí cuando podamos hablar de cuestiones científicas. Lo que sí es cierto es que todo el material que sale en el yacimiento Virgen del Villar 2 corresponde a un solo individuo, que es algo muy importante, porque normalmente en los yacimientos salen restos mezclados. De Villar han salido restos de todas las partes de su cuerpo, lo que implica que va a ser un dinosaurio muy bien representado. 

Por comparación con otros especímenes aparecidos en otros sitios, ¿qué escalón ocupa éste? 

Es ya el segundo dinosaurio carnívoro más completo de la Península Ibérica, después del Concavenator corcovatus, que está en Cuenca, y el descubrimiento paleontológico más importante en la historia de La Rioja, sin ninguna discusión. Y dentro de los espinosáuridos, el más completo de la Península y posiblemente, de Europa.

¿Villar superaría en importancia al icónico dinosaurio carnívoro británico Baryonyx walkery?

Ese dinosaurio se describió en los años 80 y los ingleses lo consideraron como el descubrimiento paleontológico del siglo, porque hasta entonces todos los dinosaurios carnívoros encontrados tenían unas características más o menos similares, como un cuello potente, un cráneo acortado, dientes de sierra y brazos más bien pequeños. Y de repente aparece este dinosaurio, con brazos largos, cráneo alargado, como si fuese el de un cocodrilo, y dientes cónicos, lo que rompía con el arquetipo del dinosaurio carnívoro. Luego han aparecido más, dentro de este grupo, pero el Baryonyx walkery se consideró icónico. 

¿En qué plazo se espera saber si estamos ante una nueva especie y género de dinosaurio?

Estamos a expensas de la publicación de este trabajo. Seguido, va la investigación que ya ha empezado de otro dinosaurio, al que llamamos Garras, que se excavó en 2018 y que se está restaurando desde hace dos años y pico, porque es un trabajo muy laborioso. Cuando acabe esa restauración, empezaremos con Villar, que pensamos que irá más rápida, porque la matriz que envuelve  los huesos es más blanda. 

De momento el ejemplar se llama Villar. ¿Si se confirmase que es una nueva especie se le daría otro nombre que aludiese de alguna manera a La Rioja?

Sí, pero ese nombre no puede trascender todavía, porque la publicación tiene que pasar aún los filtros de la revisión por parte de especialistas a nivel mundial, que tienen que aceptar los argumentos que aportamos para diferenciarlo del resto de espinosáuridos que hay ya descritos por todo el mundo, porque esta especie ha aparecido en Europa, en África, en Asia, en Australia y en América del Sur. Estamos hablando de nombrar una nueva especie, y eso no es cosa pequeña. Por tanto, hasta que no se apruebe la publicación por parte de la revista científica, un filtro que estamos convencidos de que sí pasará, no se puede decir el nombre de este dinosaurio, que es riojano cien por cien. 

¿Qué supone en cuanto a renombre para La Rioja el hallazgo de Villar, sobre todo si acaba confirmándose su singularidad?

Es como si nos hubiese tocado la lotería en La Rioja, el 'euromillón'. La Rioja es muy conocida por sus restos icnológicos, por la buena calidad de las huellas. Pero desde hace unos años se ha ido recuperando material de dinosaurios. Antes, se pensaba que donde había abundancia de huellas no había restos de dinosaurios, porque para que se formen huellas se necesitan unas características en cuanto a sedimentación y demás que no son las más adecuadas para que se fosilicen los huesos. Pero nos hemos dado cuenta de que La Rioja es rica también en restos óseos. En el Centro de Interpretación tenemos restos de ocho dinosaurios distintos, entre carnívoros y herbívoros, de dos y cuatro patas, pero encontrar un ejemplar de un dinosaurio con tantos huesos, tan bien representado, no es normal. Por eso digo que nos ha tocado el premio gordo de la lotería.

¿La campaña del próximo año promete nuevos hallazgos de este mismo animal?

Tenemos un dinosaurio muy completo que no hemos terminado de excavar y el año que viene intentaremos encontrar más material. Hemos abierto una cápsula del tiempo de 120 millones de años en un cerro, que aún estamos descubriendo. De momento hemos recuperado mucho material y el próximo año volveremos a solicitar permiso a la Dirección General de Cultura para poder seguir excavando en el mismo yacimiento. 

De forma aproximada, ¿qué porcentaje del esqueleto del dinosaurio Villar estaría completo?

No sabría decir con precisión, porque algunas piezas salen aisladas; por ejemplo, la falange de un pie, pero hay otras que salen en bloques, y tenemos algunos en los que hay varios huesos. Parece que las patas estarán casi completas, lo mismo que un brazo y tenemos material de otro brazo, falanges ungueales, parte de la cadera...

En el futuro, ¿podrá mostrarse al público este ejemplar en el Centro de Interpretación de Igea?

Ahora mismo, el material está en los almacenes y después pasará a restauración. Una vez restaurado pasará a investigación y a la publicación. Entonces podrá verse ese material, pero no se puede exponer mientras no haya una investigación científica.

Por explicarlo de forma sencilla a quienes somos profanos, ¿qué forma tenía este animal?

El tamaño exacto lo sabremos cuando tengamos restaurado un fémur. Por ahora podemos decir que mediría entre unos siete y ocho metros, que la cabeza la tendría a dos metros y medio o tres de altura, que pesaría en torno a 1.200 o 1.500 kilos. Su cráneo era alargado y tenía dientes cónicos, similares a los de un cocodrilo, y unos brazos largos, bien desarrollados, con tres garras bastante grandes, hipertrofiadas. De momento, hemos recuperado las dos garras del dedo uno. Hablamos de garras de 18 centímetros, a las que habría que añadir una funda córnea, con lo que tendrían más de 20 centímetros. Con ellas, imaginamos que desgarraba los peces que capturaba, o los cocodrilos, tiburones o lagartos que habitaban en el lago y que eran parte de su alimentación.  

¿Se sabe cómo murió Villar?

No. Podemos especular, pero lo único que podemos decir hasta ahora es que es un dinosaurio que al morir fue flotando hasta un determinado punto de un lago de aguas someras que había en aquella zona, que terminó en el fondo y fue tapado con cierta rapidez por un sedimento especial que permitió la fosilización y la transformación de esa materia orgánica en inorgánica. Para eso es necesaria la anoxia, es decir, falta de oxígeno. Luego un proceso que puede durar miles de años convierte los huesos en roca. 

¿Somos conscientes en La Rioja de la relevancia del hallazgo?

Creo que todavía no somos conscientes. Con el tiempo y la ayuda de los medios de comunicación y el trabajo científico que llevamos a cabo desde hace años, las propias instituciones y la población serán conscientes del valor patrimonial que albergan nuestros montes, que es propio, que es nuestro y no hay que comprarlo. Hay museos en los que hay réplicas, dioramas, reconstrucciones en 3D, pero apenas tienen huesos; nosotros tenemos los huesos originales y un patrimonio impresionante.

¿Habría que pensar de cara al futuro en un espacio expositivo más ambicioso para mostrar todo ese patrimonio y sacarle un rendimiento no solo divulgativo, sino también turístico? 

Sí, porque el material que se está recuperando en las distintas campañas hay que ponerlo en valor. Si generamos una nueva especie, habrá que hacer una maqueta a tamaño natural y darle protagonismo. Pero creo que las instituciones lo van a ver claro y apostarán por potenciar el patrimonio de los pueblos, que están en grave riesgo de despoblación. Porque donde está apareciendo este material son zonas con alto riesgo de desertificación humana. Y necesitamos ayuda para que estas zonas puedan mantenerse. Y una de las formas que tenemos para frenar esa despoblación galopante es poner en valor sus recursos, en este caso paleontológicos. 

¿Tienen potencial todos estos restos de dinosaurios como para atraer el interés del turismo, más allá de pequeños grupos de especialistas?

Sí, turismo familiar y turismo científico...En el momento en que empiecen a salir las publicaciones, estaremos en el candelero y la repercusión será internacional. 

¿Hay algún otro lugar donde le hayan sabido sacar rendimiento turístico a los restos de dinosaurios, del que pueda tomar ejemplo La Rioja?

Una referencia importante a nivel nacional la tenemos en Aragón, donde existe una matriz que se llama Dinópolis, que está en Teruel, que es una ciudad que necesitaba este tipo de inversión, porque se estaba despoblando, y que luego tiene subsedes en diferentes localidades que están interconectadas. Ahí, el Gobierno de Aragón invierte todos los años una importante cantidad de dinero en promoción e investigación, porque no es solo un museo que exponga piezas. Sería un buen espejo en el que mirarse. 

¿Qué hace tan especial al entorno de Igea y otros municipios con yacimientos de icnitas y de restos óseos, para que se conserven restos de dinosaurios en tan buen estado?

Aquí se dieron las condiciones ideales para que se formasen las huellas. Ese lago tenía periodos de desecación en los que, cuando bajaba el nivel del agua, quedaban extensiones enormes embarradas en las que los dinosaurios iban dejando sus improntas en ese barro, con una serie de condiciones y un proceso que no es fácil. De hecho, la concentración de huellas que tenemos aquí es brutal, porque ese proceso por el cual se forman las huellas se mantuvo periódicamente durante millones de años en nuestra tierra. Y en definitiva, los dinosaurios estaban aquí, donde vivían, se alimentaban, se reproducían y morían. Tenemos la gran suerte de que aparecen yacimientos con huellas y con los dinosaurios que las generaron. 

La Unesco descartó declarar patrimonio de la humanidad las icnitas en 2010, al rechazar una candidatura en la que iba La Rioja, y tampoco admitió en 2021 la propuesta de geoparque, basada también en la riqueza paleontológica riojana. ¿Habría que insistir en lograr ese reconocimiento?

Mi opinión personal es que sí. Cuando hablas con técnicos y científicos especialistas te dicen que La Rioja tiene potencia suficiente como para ser geoparque. Yo animaría al nuevo Gobierno a que se plantease de nuevo intentar alcanzar la figura de geoparque, porque tenemos potencial para ello. 

No lejos de La Rioja, en la localidad burgalesa de Salas de los Infantes, hay también un centro dedicado a los restos de dinosaurios. ¿Hay colaboración con ellos?

Hay buena vecindad; nos llevamos bien y hacemos alguna colaboración en investigación. Hay un trabajo que se está haciendo ahora en Burgos, con material suyo, en el que colaboramos. También colaboramos con museos de Valencia, de Huesca, de Cataluña...