Marcaje al rey del 'after'

R. Muro
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La comunidad de propietarios de Murrieta 5-7 lleva a los tribunales al exgerente del Bossanova y 'Al pincho x la cara' por prolongar las fiestas nocturnas en el piso segundo del inmueble. Acumula un centenar de actuaciones policiales

Marcaje al rey del ‘after’ - Foto: Ingrid

Podría calificársele como 'el rey del after hour' de la capital riojana, incluso relatar esta historia aliñándola con ciertos ingredientes propios de comedia, que los tiene, si no fuera porque Francisco trae de cabeza a agentes de la Policía Local y a vecinos varios. La historia se remonta a años atrás en la calle Marqués de San Nicolás de Logroño, la Mayor para quienes la conocen fundamentalmente en el horario nocturno de los fines de semana. Un local llamado Bossanova fue clausuradopor el Ayuntamiento capitalino por actuar, fuera ya del régimen horario establecido, como after hour a puerta cerrada, entre otras cosas. 

El local, tal y como relatan fuentes consultadas por El Día de La Rioja, tenía sus peculiaridades. Con el objetivo de imprimir a la velada nocturna un toque de cierta jugosidad, uno de los aseos fue retirado y transformado en un espacio dirigido al disfrute más carnal, que lo mismo se podía tomar una copa, que bailar o entregarse a deseos más profundos.

Tras su clausura, las fiestas que incumplían la normativa municipal de Urbanismo, Espectáculos Públicos y de Seguridad Ciudadana se trasladaron del número 69 del Bossanova al 94 de la misma calle Mayor. El antiguo Martintxo, rebautizado como 'Al pincho x la cara' ofrecía así un horario que se prolongaba hasta bien entrada ya la mañana del día siguiente. 

Ambos locales eran regentados por Francisco, 'el rey del after' de la capital riojana, y ambos establecimientos de una de las principales vías dedicadas al ocio nocturno han recibido quejas varias por molestias a los vecinos y, en definitiva,  por el constante incumplimiento de la normativa municipal de horarios y de seguridad. Calculan que ambos bares acumulan un centenar de actuaciones por parte de los agentes. Eso sí, en un vano intento de minimizar el relato de esta historia, las actuaciones se han sucedido en varios años.

Otra curiosidad. Para acceder 'Al pincho x la cara' era necesario enviar un selfie al Whatsapp del propietario para que éste habilitara la entrada a su local. Quizá de ahí el nombre del propio establecimiento de ocio nocturno.

Tras una intervención desarrollada por la Policía en éste último, 'Al pincho x la cara' quedó igualmente clausurado. Pero lejos de rendirse, 'el rey del after' avaló una vez más su empeño y constancia empresarial y trasladó sus fiestas a un piso segundo del edificio 5-7 de la logroñesa calle Murrieta. 

Cámaras de vigilancia. Como no podía ser de otra forma, se sucedieron las quejas en la inmensa comunidad de propietarios. Algunos vecinos relataban la presencia de gente con evidentes síntomas etílicos además de molestias y «algo de suciedad». Todos ellos optaron por mantenerse en el más absoluto anonimato y se remitieron a la administradora de fincas, quien confirmó la existencia una denuncia en curso interpuesta en el juzgado contra el arrendatario del segundo C, es decir, Francisco.

Hasta tres veces acudieron los agentes a la vivienda en cuestión alertados por los vecinos. En ninguno de los casos, los ocupantes de la improvisada discoteca abrieron las puertas. «Hace ya unos días que no se escuchan ruidos», señalaba uno de los vecinos. Como medida disuasoria, el portal y el segundo C se rodean de cámaras de seguridad.

La incógnita ahora es si Francisco, tras el férreo marcaje municipal y vecinal, renunciará a su afán de prolongar las fiestas o dispondrá ya de otro espacio donde prolongar la noche. Este periódico habló brevemente con el insistente y persistente emprendedor quien afirmó que por sus fiestas «han pasado ya mil personas».