El último haz de luz

Gonzalo Ortega
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La SD Logroñés se desplaza a Vigo con la esperanza de conseguir una victoria que le permita seguir con opciones de permanencia

La situación se complicó tras empatar (1-1) en Las Gaunas ante Osasuna Promesas. - Foto: Óscar Solorzano.

El análisis está hecho. Y la lección se ha tratado de enseñar a lo largo de los entrenamientos de la semana. «Los nuestros quizás son jugadores que piensan más en que tenemos que tener el balón y son buenos en este tipo de juego, pero que no están capacitados para correr detrás del balón. Este partido en concreto es uno de los que más exige que tengamos que correr tras la pelota y, sobre todo, estar mentalizados para ello».

Esta ha sido la lección que Aitor Larrazabal ha tratado de instruir a sus jugadores de cara al partido que afrontarán mañana a partir de las 16.30h en Balaídos contra el filial del Celta de Vigo. El técnico de la SD Logroñés no quiere repetir el último desplazamiento blanquirrojo a Ponferrada, sino que quiere «tirar de casta y orgullo sabiendo que, aunque estamos con una empresa complicada, trataremos de, con nuestras armas, doblegarles», explicó.

Él es el primero en reconocer que la situación es delicada, porque pasan las jornadas «pero seguimos a una distancia importante de alcanzar los puestos que dan acceso a mantener la categoría». «Evidentemente nos da pena porque los últimos tres partidos en casa hemos conseguido menos de lo merecido, pero no es un juego de merecimiento sino de lo que el marcador refleja al terminar el partido. A veces ha sido por errores groseros y otras por no conseguir hacer goles en las ocasiones que tenemos», precisó Larrazabal, quien también añadió que si «con merecimientos no lo hemos conseguido, vamos a ver si aún no siendo mejores que el rival podemos tirar de practicidad, efectivdad y mucho físico». 

Sin embargo, el reto que afrontan los blanquirrojos es complicado, sobre todo al valorar la entidad del rival. El Celta Fortuna atesora un registro de más de tres goles de media en sus últimos seis partidos como local, donde no pierde desde el 28 de enero. El entrenador vizcaíno sabe que van «a un estadio donde el rival está haciendo muy buenos partidos en las últimas jornadas» aunque ha preparado a sus jugadores «para correr mucho y competir y a partir de ahí, tener efectividad, que es una de las cosas que nos está faltando», admitió también.

Larrazabal indicó que el bloque contra el que se medirán mañana es un filial que difiere mucho del resto en su manera de jugar, sobre todo, porque focaliza su juego de una manera «muy ofensiva». «Se diferencian en que juegan, elaboran e intentan hacer transiciones rápidas mucho más alegres. Además, tienen gol». Por eso, la orden hacia sus jugadores ha sido la de ser «listos» y no dejarles correr. «Si somos intelegientes, tendremos el balón para que ellos corran detrás de nosotros. Lo que hay que hacer lo tenemos claro, ahora falta llevarlo al verde», detalló el vizcaíno.

El reto es complicado, pero seguir con vida en Primera RFEFsolo conoce una histórica victoria en Balaídos.