«Es el fruto de un sueño y de mucho trabajo»

Feli Agustín
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Joaquín León, gerente de Dialnet, relata cómo la mejora de la biblioteca de la UR está en su nacimiento

El escudo de la Inquisición en el techo, el único que hay en el norte del país. - Foto: Ingrid

Es el fruto de un sueño, pero también de mucho esfuerzo y empeño», recuerda Joaquín León, que estuvo en su germen y es el actual director de la Fundación Dialnet. Explica que el origen del primer portal de difusión de la producción científica hispana se sitúa en 2000, durante el proceso de evaluación de la biblioteca de la universidad. Fue entonces cuando sus responsables analizaron el volumen de revistas que recibían, lo que les hizo reflexionar sobre la posibilidad de acometer un nuevo proyecto. «Lo que se hacía entonces, y era general en todas las universidades de España, era fotocopiar los contenido de las revistas y repartirlos por los departamento, algo que ya era antediluviano en el año 2000», rememora León.

Recuerda que el  Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) poseía desde los años 70 una base científica de revistas, que estaba «muy desfasada»; de hecho, destaca algo  que resulta inconcebible en la actualidad, los artículos «tardaban dos años en entrar ahí; de tal manera que la alerta no servía». El acceso, además exigía suscripción y el pago de la misma, lo que convertía a este repositorio en un contenedor de información de acceso casi exclusivo a docentes e investigadores  y alejado del conocimiento general.

A principios de los 2000, con internet incipiente,  dos universidades españolas, la de Sevilla y la Complutense, comienzan a organizar un sistema de alertas electrónicas, además de, poco después de la riojana, un consorcio de universidades catalanas.

La URjugaba con la ventaja de que «era una de las pocas» que incluía todos los artículos de las revistas que recibían en el catálogo de la biblioteca, lo que le hacía poseer una base de datos muy extensa.

«Pensamos que lo que estábamos haciendo se podía llevar  a cabo de manera colaborativa, pensamos que podíamos unirnos con otras bibliotecas para compartir artículos», recuerda el actual responsable de la Fundación Dialnet, que argumenta que su origen es consecuencia de «la reflexión colectiva de un conjunto de bibliotecas, aplicando las tecnologías existentes en aquel momento a una idea».

Dos décadas después, se ha convertido en uno de los principales portales con información científica del mundo, que continúa en plena expansión:el año pasado se batieron todos los récords y ganó 208.200 usuarios nuevos registrados.

 

De casa de la Inquisición a centro del saber La sede de la Fundación Dialnet desde 2012, el edificio ubicado en la intersección de Barriocepo y la Travesía de Excuevas, es también conocido como Casa de Mateo de Nuevas y Casa de la Inquisición.

 El edificio antiguo, herencia de su padre Juan Mateo de Nuevas, fue la residencia de Mateo. Todo apunta a que era comerciante, llegando a abrir una tienda en compañía de Fernando de Gradi en Méjico, donde residía en 1728. Poco se sabe de los géneros que vendía, pero parece que uno de ellos fue el vino, pues en 1740 Mateo arrendó una de las dos casas que poseía en la calle Mayor de Logroño, reservándose el uso de la bodega, los beleces y el portal para la venta de vinos. 

En 1733, tres años después de volver de Méjico, inició los trámites para ingresar como oficial del Tribunal de la Inquisición de Logroño. Tras su admisión en esta institución, el 16 de diciembre de 1739 consiguió el título de secretario honorario, sin sueldo ni ejercicio. 

Con este cargo, que no le aportaba retribución económica alguna, Mateo logró no solo distinción en la sociedad de su época, sino engrosar la lista de los familiares pertenecientes a la Inquisición.

La edificación fue rehabilitada entre 2009 y 2010 para convertirlo en el moderno edificio actual, donde se pueden ver restos de una antigua bodega.  Hacia el norte, se encuentran los restos de la planta vinificadora, descubierta durante los trabajos arqueológicos. Se compone de dos lagares (donde se depositaba la uva), dos entremis (o bases de las cestas donde se prensaba la uva) y dos depósitos (donde vertía el mosto de los lagares y la prensa), realizados en piedra arenisca.

Su medianil oeste fue decorado en 2013 con el mural Sello Tattoo como elemento señalizador del Camino de Santiago a su paso por Logroño.