175 años del viaje que lo cambió todo

Agencias
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El tren llegó a la Península Ibérica con el primer 'camino de hierro' entre Barcelona y Mataró, un recorrido de apenas 30 kilómetros que sentó los cimientos de la red ferroviaria en España

Imagen de archivo de Renfe del primer trayecto peninsular. - Foto: Europa Press

La llegada del tren supuso un antes y un después a la hora de desplazarse, pero también en la forma de relacionarse de una sociedad que no estaba acostumbrada a hacer grandes trayectos debido a las largas distancias que separan unos lugares con otros. 

A mediados del siglo XIX, las locomotoras llevaban ya un tiempo circulando por el mundo, pero no fue hasta entonces cuando en España se creó la primera línea ferroviaria de la Península Ibérica. 

Precisamente, Renfe celebró este pasado fin de semana el 175 aniversario de este importante hito que permitió conectar las localidades de Barcelona y Mataró.

Tras realizar las obras y las pruebas pertinentes, el 28 de octubre de 1848 se celebró la inauguración oficial de la línea, un recorrido de alrededor de 30 kilómetros -que a día de hoy realizan los trenes de la línea R1 de Rodalies de Cataluña- y que sentó un importante precedente para la importante historia ferroviaria en el país.

Gabriel Genescà, descendiente del primer maquinista español, Llorenç Genescà Rovira, explicó hace unos días que su antepasado fue uno de los primeros conductores de la locomotora que hace 175 años transportó a 900 personas desde la Ciudad Condal hasta la capital del Maresme.

«Creemos en la familia que era una persona muy aventurera, porque atreverse a manejar una máquina que era nueva en su país, una locomotora de vapor, eso solo lo dominaban los ingenieros y los maquinistas británicos que fueron los que condujeron la primera que se puso en marcha», relató respecto a cómo era el carácter del hermano de su tatarabuelo.

Genescà detalló que ese primer tren era una de las cuatro locomotoras que el promotor del proyecto, Miquel Biada i Bunyol, había encargado a una empresa británica llamada Johnson Potts. Los convoyes se llamaban Barcelona, Cataluña y Mataró y ésta última fue la encargada de estrenar la línea.

«Un día mágico»

«El 28 de octubre de hace 175 años se vivió un día mágico para muchísimas personas, porque por primera vez empezaban a circular los trenes y permitían la movilidad de muchísimas personas a la vez», destacó por su parte la directora del Museo del Ferrocarril de Cataluña (Villanueva y Geltrú), Pilar García.

La experta consideró que lo que se vivió entonces, ese día de octubre en las estaciones de Barcelona y Mataró, fue «todo un espectáculo» y «todo un acontecimiento en la vida de la ciudad».

En su opinión, «el ferrocarril lo transforma todo y facilita la libertad del transporte de personas y de productos y bienes de consumo». «Es una de las transformaciones más decisivas de la historia contemporánea», sostuvo la directora del museo, quien remarcó que la irrupción del ferrocarril «permitió que la mayoría de las personas se movieran con libertad hacia otros espacios, conocieran otras culturas y pudieran comerciar con productos y con artículos».