Víctor Arribas

VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


Cuestión de entornos

07/04/2024

La verdadera pasión ha llegado este año la semana posterior a la de Pasión. Tal vez haya sido el clima, esas lluvias tan esperadas que nos han traído el "buen tiempo" pasado por agua, que ha modificado el guión de lo lógico. Pero lo verdaderamente pasional ha sido todo lo dicho, vociferado, publicado, leído o repudiado en éstos últimos siete días en la vida pública española, que va a velocidad de vértigo camino de lo que Horton Foote escribió en La jauría humana, la novela que se llevó al cine con el centenario Marlon Brando dando otra lección magistral de las suyas. La historia donde una comunidad biempensante de ciudadanos pretendidamente modélicos acaban sacándose los ojos unos a otros, como los partidos políticos españoles están haciendo. Nada edificante va a salir de este clima acusador, salvo aquello que los tribunales investiguen con reposo, profesionalidad e imparcialidad. Que nadie espere caídas de gobiernos ni tsunamis regeneradores de todo este enfrascado aroma pestilente, porque todo está atado y bien atado.

Por entrar más en el fango: la misma semana que la crispación nos daba un sobresalto por minuto, los españoles hemos asistido como espectadores de lujo a las dos estrategias de lavado de imagen que los personajes más buscados en este país, Luis Rubiales y Koldo García, han desplegado ante las cámaras para defender su inocencia. Hombre rico, hombre pobre, ya que va de novelas por qué dejar fuera la estupenda de Irwin Shaw. El comprometido expresidente del fútbol español ha elegido para explicarse ante la opinión pública un resort de lujo, con un plano televisivo en el que aparece en un jardín verde lleno de palmeras y bugambilias, de las que florecen en la veraniega primavera de Punta Cana, ataviado con un polo en tonos pastel y con un bronceado radiante que ha adquirido, suponemos que a golpe de billetero, tostándose al sol del Caribe mientras la UCO, la Fiscalía Anticorrupción y una juez de Majadahonda investigan los contratos que firmó cuando era presidente porque hay indicios de desvío de fondos. Es una forma de intentar impresionar, de tratar, de demostrar entereza y normalidad en quien ve el mundo, su mundo, derrumbarse a su alrededor.

Koldo es más prosaico. La entrevista que ha concedido para empezar a tirar de la manta que ha tapado las vergüenzas de las mascarillas, intentaba demostrar lo contrario: que este hombre vive en un entorno humilde, casi cochambroso, apareciendo en un patio descarnado y rodeado por bombonas de butano, carritos de bebé cargados de enseres, una paellera apoyada contra un árbol, pinos pintarrajeados y una mesa desvencijada con mantel de cuadros rojos de los que se usan para las comidas campestres. Tal vez de esa forma el juez de la Audiencia Nacional se ablande al valorar los delitos que se le atribuyen y el sospechoso enriquecimiento que experimentó antes de conceder entrevistas con escenografía pringosa. Cada uno elige su entorno, pero difícilmente podrán elegir su destino.

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