Proyecto para detener los temblores del párkinson

David Hernando Rioja
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Este estudio del CIBIR pretende descubrir una nueva diana para mejorar la calidad de los pacientes

Las doctoras Lydia Álvarez-Erviti (izquierda) y María Izco (derecha) trabajan en el laboratorio del CIBIR - Foto: Ingrid

La investigación es uno de los aspectos fundamentales para encontrar tratamientos y curas para las diferentes enfermedades que existen en la actualidad.

El párkinson es una de estas enfermedades en la que los investigadores están trabajando, y en concreto, el CIBIR ha iniciado dos proyectos que parecen prometedores de cara a mejorar la calidad de vida de las personas que padecen esta enfermedad.

La doctora Lydia Álvarez-Erviti explica que el primer proyecto tiene como objetivo confirmar una nueva diana terapéutica para detener la muerte de las neuronas dopaminérgicas en la enfermedad del párkinson, es decir, «lo que causa los trastornos motores característicos de la enfermedad o temblores».

«Hemos obtenido financiación de la Fundación Michael J. Fox para confirmar que es específico, que ocurre ahí y para hacer un primer estudio con el que intentar modificarlo para proteger esas neuronas», detalla.

De hecho, informa que si este proyecto concluye con resultados positivos, este equipo de investigación formado por Lydia Álvarez-Erviti, María Izco Gaviria, Estefanía Carlos Montenegro y Amaya Cervera Cirauqui, habrá descubierto una nueva diana frente a la que desarrollar tratamientos para mejorar la calidad de vida de los pacientes de párkinson.

Álvarez-Erviti explica que los pacientes que experimentan los primeros síntomas ya han perdido algunas de estas neuronas dopaminérgicas, por lo que los neurólogos dan tratamientos farmacológicos o algún otro tipo de intervención terapéutica para intentar normalizar la pérdida o muerte de esas neuronas. «De esta manera se intenta engañar al cerebro para que crea que esas neuronas siguen estando», indica la investigadora.

Esta investigación, especifica, trata de frenar la muerte de esas neuronas. Destaca que existen técnicas para hacer un diagnóstico temprano antes de que el paciente tenga esos síntomas motores, lo que «nos va a permitir conseguir tratamientos que paren esa progresión antes de que aparezcan esos problemas motores».

Vesículas. Por otra parte, esta unidad de Neurobiología Molecular ha iniciado un segundo proyecto de investigación para el desarrollo de un nuevo tratamiento capaz de detener el proceso neurodegenerativo que afecta a la enfermedad de Párkinson y a otras patologías mediante el empleo de vesículas extracelulares modificadas.

Lydia Álvarez-Erviti detalla que han usado unas vesículas que producen unas «pelotitas» que crean las propias células en las que «en la parte externa les ponemos una señal para dirigirlas al cerebro».

Indica que existe un porcentaje «importante» de enfermedades neurodegenerativas que están causadas por una mutación, es decir, «son formas familiares que tienen una proteína mutada que produce la enfermedad».

Por eso, detalla que el objetivo es meter dentro de estas vesículas un complejo que «permita editar esa mutación para corregirla». «La idea es que una vez que tengamos el tratamiento, lo inyectemos por vía intravenosa, vaya al cerebro y corrija esa mutación», informa esta doctora.

Por otro lado, la doctora subraya que estas dos investigaciones, más otros dos en las que está trabajando el CIBIR en estos momentos para combatir los efectos que provoca la enfermedad del párkinson en las personas que lo padecen, ha permitido conseguir una financiación de casi un millón de euros a través de varias instituciones.

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