«Es estupendo ver como los chicos se preocupan por el cliente»

Feli Agustín
-

Los clientes destacan la excelente disposición para la atención y el servicio de los alumnos, que manifiestan su agrado con una formación, en la que algunos han previsto avanzar en Santo Domingo

El restaurante ha mantenido aforo completo durante toda la temporada. - Foto: Óscar Solorzano

Minutos antes de las 14.15 del martes, hora de apertura, ya había comensales esperando para acceder al «restaurante didáctico»,  que no tardó en llenarse. Una cuadrilla -alumnos que acuden al Plus Ultra a estudiar inglés-, amigas, parejas -una con un bebé-, o una madre y una hija ocupaban las mesas para degustar un menú que se dejará de servir ya  la próxima semana, coincidiendo con el fin de curso. Los alumnos, que tenían todo preparado una media hora antes, se afanaban en el servicio, atentos a que las copas no permanecieran vacías.

Mamen Vildósola, directora del  centro de educación de adultos logroñés, cuenta que los primeros días en los que los alumnos se enfrentaron al servicio de comedor «pasaron muchos nervios», pero la mejoría y la evolución que han experimentado desde febrero, cuando se estrenó el restaurante, es patente. «Han ganado confianza y seguridad a la hora de atender el público», una afirmación que refrendan los alumnos. Y eso que son los del primer curso porque los de segundo se encuentran realizando  las prácticas en empresas.

Soukaina Morchid, de 18 años, se traslada diariamente desde Calahorra para asistir al centro que le permitirá obtener una doble titulación -ESO y Restauración-, «lo que está muy bien» y cuenta que la formación le ha supuesto un gran descubrimiento. «Me ha gustado mucho, en particular el servicio», relata, al tiempo que avanza que tiene previsto continuar en Santo Domingo el grado medio, con el apoyo decidido de sus padres. 

También a Estíbaliz Soto, que ensaya los platos que cocinan en el centro en su casa,  le gustaría seguir los mismo pasos de su compañera, y contempla la hostelería como una excelente oportunidad laboral para poder independizarse junto a su pareja. Aritz Cabezón confiesa que le gusta la cocina, «muchísimo más que el servicio», una afición que siempre ha practicado en casa con su madre, «particularmente las patatas», hasta tal punto que las lleva tatuadas. Miguel Ángel Palacio, que llegó hace un año procedente de Colombia, confiesa que su principal interés al matricularse en el centro es obtener la ESO, aunque reconoce que la cocina le está gustando «demasiado». ¿Y qué es lo que más le cuesta? «La paella, es muy complicada».  

Sergio Morales, «de Logroño de toda la vida», que «siempre ha querido formarse en el oficio», confiesa que prefiere cocinar a servir y le gustaría especializarse en salsas, aunque está pendiente de obtener una plaza de operario de limpieza.

«Cocinan muy bien».  Y con el mismo agrado se expresan los comensales, como afirma Yolanda, que ya  ha degustado el menú en varias ocasiones. ¿Las razones? El menú es muy adecuado, la gran disponibilidad de los alumnos, «es maravilloso comprobar cómo se preocupan por el cliente», además considera que cocinan «muy bien». Le gusta la pasta, el potaje y los postres, «se nota que cada vez lo hacen mejor», afirma Yolanda, aspectos en los que coincide su amiga Elena, que alaba «lo logrado que está el pan, mejor que en alguna panadería», pondera.

Resalta también la amabilidad y atención del servio, que entiende que es algo «que deben aprender». «Ves a la gente que se supera y mantiene una atención permanente, que no es habitual», señala Yolanda, que apela a mantener un ciclo que forma profesionales.

Vico, junto a varios de sus compañeros de inglés del centro y su profesora, celebraba el fin de curso, y ya había disfrutado anteriormente de «una muy buena comida» en el restaurante. Destacaba, igualmente, la excelente disposición de los estudiantes y, particularmente, la puerta que se abre al mercado laboral.

Por cierto, si habían pensado asistir, el aforo cubierto; hay que esperar al curso siguiente, donde se podrá reservar desde la web.